Carlos ha tenido un día de perros el “cabrón” de su jefe hace tiempo que la tiene tomada con él, especialmente los viernes, antes del fin de semana, como si quisiera amargarle el merecido descanso.
Lo cierto es, que Carlos siempre ha sido muy poco considerado por todos sus amigos y siempre arrastra la frustración de sentirse “poca cosa”
Sentado delante de la barra del bar mira absorto el vaso que esta totalmente vacío, siete “Pelotazos” como el los llama le han propinado un bienestar etílico y ya comienza a ver en 3D pero sin las gafas.
Es hora de salir de regreso a casa, una ducha y a la cama, mañana Dios dirá.
Nadie en las calles. Carlos sigue viéndolo todo en 3D y de vez en cuando se le distorsiona la visión.
Un perro ladra junto a los cubos de basura .
Carlos recuerda que no le ha dejado comida a su Luky.
Entre los cubos y el perro una joven con los brazos extendidos hacia él intenta captar su atención.
La joven es extremadamente hermosa y le recuerda a su actriz preferida Scarlett Johansson
¡Hola muñeca ... yo te salvaré!
La joven sin decir palabra se agarra a su cuello de un salto y en un instante Carlos la sostiene en sus brazos. Es liviana como una pluma. No se lo puede creer y a solo unos pasos de su piso de soltero.
Son las cuatro de la madrugada y Carlos entra en su dormitorio con una mujer en sus brazos.
Suena el despertador. Carlos se siente aturdido y comprueba que a su lado no esta la joven. Siente ruido en el cuarto de baño y la cara de Carlos se ilumina de alegría. “Ella” aún existe no ha sido un sueño. Carlos entra en el cuarto de baño.
“Luky” su perro está mordiendo una desinflada Muñeca de Plexiglás